En la montaña colombiana la cobertura es una promesa incumplida. Nuestra respuesta: construir la red de comunicación dentro de la misma finca, con collares solares y torres propias que vigilan el ganado día y noche.
Ver el proyectoExisten sistemas de rastreo de ganado en el mundo. El problema es que ninguno fue pensado para las condiciones reales del campo colombiano.
Necesitan señal de celular justo donde no existe. La Colombia rural todavía tiene una brecha de cobertura enorme, y en los filos y cañadas de la montaña el teléfono simplemente se queda mudo.
Reportan cada 30 a 60 minutos, piden cielo despejado y cobran un plan de datos mensual por cada animal. Con nubes, árboles o cañadas profundas, los reportes se pierden y la cuenta sigue llegando.
Diseñadas para praderas planas de otros países, con suscripción mensual en dólares y sin venta ni soporte local en Colombia. Si algo falla, no hay quién responda en su idioma ni en su terreno.
En vez de esperar a que la señal llegue, la construimos nosotros. Tres piezas trabajan en equipo para que cada animal reporte su posición sin depender de nadie más.
Cada animal lleva un collar con panel solar que conoce su ubicación y la transmite por radio de largo alcance, sin celular y sin satélite de pago.
Pequeñas torres solares en los filos de la montaña reciben la señal de los collares y la extienden por toda la finca, potrero por potrero.
Una base central en la casa de la finca recibe todo y lo sube a nuestro propio servidor, donde el ganadero lo ve desde cualquier celular o computador.
No adaptamos un producto extranjero: diseñamos cada pieza desde cero para el ganado Brahman y Cebú que pasta en las laderas colombianas.
Esto no es un plan en papel. La plataforma web ya recibe la posición del ganado desde la finca piloto y la convierte en información útil para tomar decisiones.
Los recorridos de los 10 collares sobre la foto real de la finca: cada color es un animal distinto, con más de 11.000 posiciones registradas.
Más de 11.000 posiciones acumuladas muestran dónde pasa el tiempo el ganado: los potreros más usados, la sombra y el agua.
El recorrido de una vaca, con un color por día: distancia caminada, velocidad media y paradas, todo calculado automáticamente.
Cada punto es un reporte recibido y su calidad de ubicación. Así medimos, con datos y no con promesas, qué tan bien trabaja el sistema.
Un tablero resume la carga de cada collar y su último reporte, para saber de un vistazo que todo el rebaño está en línea.
Como una película: mueva la barra y vea dónde estaba cada animal en cualquier momento del día o de la noche.
La diferencia no está solo en la tecnología, sino en quién es el dueño de ella.
La infraestructura queda instalada en la finca y es del ganadero. No se alquila cobertura ajena: se es dueño de la señal, igual que se es dueño de la tierra.
No hay suscripciones ni planes de datos por cabeza. El costo operativo está solo en el hardware: se paga una vez y trabaja para usted.
Probado en montaña real, con cañadas, filos y monte: la topografía que hace fracasar a los sistemas diseñados para llanuras de otros países.
Cada punto GPS registrado es un activo del ganadero, guardado en servidor propio. Nadie más decide qué se hace con la información de su finca.
Con la red funcionando y los datos fluyendo, la siguiente fase convierte el prototipo en una herramienta completa de manejo del hato.
Mayor alcance de radio y nuevos sentidos para el collar: detectar movimiento, medir temperatura y conocer la altura del terreno donde pasta cada animal.
Con los datos acumulados, el sistema aprenderá el comportamiento normal de cada animal y avisará cuando algo cambie: celos, enfermedad o inquietud inusual.
Delimitar potreros desde el celular, sin alambre y sin pagar suscripciones externas: una implementación nuestra, sobre nuestra propia red.
De la finca piloto a una red regional: el mismo sistema, replicado finca por finca, con soporte local y en nuestro idioma.
La Fase 1 demostró que es técnicamente posible.
La Fase 2 lo escala.
Si es ganadero, inversionista o aliado tecnológico y quiere saber más, escríbanos. Respondemos personalmente.